
La mayoría de personas sufren en algún momento de su vida inseguridades vinculadas con la baja autoestima. De hecho, es uno de los motivos de consulta más frecuentes en las clínicas psicológicas. Por ello, en este artículo damos las claves sobre cómo aumentar la autoestima.
Según la RAE la palabra autoestima significa “valoración generalmente positiva de sí mismo”. No obstante, hay que lamentar que habitualmente no sea así.
La persecución de la ansiada perfección que caracteriza a la sociedad actual, hace que vivamos sujetos a unos niveles de autoexigencia nada realistas. Esto genera en numerosas ocasiones una baja autoestima. Es decir, que contemos con una percepción negativa de nosotros mismos.
Mientras que en algunos casos los problemas de autoestima son más que evidentes por quien los padece, lo cierto es que la mayoría de veces pasan desapercibidos. Ocurre por muchas razones, bien porque son pensamientos que percibimos como normales en nuestro día a día o porque vienen disfrazados por otras patologías como la ansiedad o la depresión.
Aunque la lista es interminable, estos son algunos de los síntomas principales que nos dan pistas acerca de que nuestra autoestima no está en su mejor momento:
Si te ves reflejado en alguno de estos síntomas, a continuación ponemos a tu disposición una serie de trucos para aprender a aumentar tu autoestima.
Aunque no es una tarea fácil, tampoco es imposible. Todo es cuestión de voluntad y práctica. ¿De qué sirve machacarnos si no hacemos nada para mejorar aquello que no nos satisface?
Toda persona tiene sus defectos y virtudes. Entonces ¿por qué ver sólo lo negativo? La clave está en entender que no somos perfectos ni queremos serlo. Esto implica aceptar tanto nuestras fortalezas como las debilidades.
Poco a poco hay que ir sustituyendo pensamientos como el ”no puedo” o “no valgo” por otros más optimistas. En general, consiste en comenzar a prestar atención en las cosas buenas que nos ofrece la vida. Si apreciamos todo lo bueno de nuestra vida, es más fácil que salgamos del bucle negativo.
A veces, marcarse objetivos concretos es sinónimo de frustración. Por ello, los valores se van a convertir en nuestro mejor aliado.
Los valores son la mejor guía para encauzar nuestra vida y nos dan la energía necesaria para continuar el camino.
Por ejemplo, imaginemos que nos presentamos a una maratón y finalmente no somos capaces de terminarla. A través de la persecución de valores como el esfuerzo y el sacrificio, lograríamos igualmente sentirnos orgullosos.
Las comparaciones siempre fueron odiosas ya que cada persona es un mundo. Por ello, debemos centrarnos en nosotros, en nuestra vida. Si por el contrario, nos pasamos la vida envidiando e idealizando al resto, lo único que conseguiremos es sentirnos más desgraciados.
Un buen truco es escribir todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Tras ello, el siguiente paso es leerlo con atención y valorar lo que se puede mejorar.
Una vez hecho, se empieza desde cero. Dejando atrás la culpabilidad, es hora de plantearnos mejorar todo aquello que no nos satisfaga y que esté en nuestra mano.
Todo lo que nos digamos tiene que servir para mejorar no para frustrarnos, estancarnos y deprimirnos.
Hay algo bueno en ti, todos lo tenemos. Aunque no sepamos identificarlo hay que hacer un esfuerzo para ello. Piensa en tus logros o características positivas.
Tenemos que sacar tiempo para hacer actividades que nos hagan felices y disfrutar. Es la mejor manera de encontrarse con uno mismo y conocerse.
Para superar todos los lastres que arrastramos, es preciso afrontar la situación y el problema, pensar en positivo y tratar de cambiarlo.
Algo muy beneficioso es pensar antes de dormir en las cosas buenas del día.
En definitiva, gozar de una buena autoestima requiere esfuerzo y constancia. Una tarea que no es fácil, pero tampoco imposible gracias al esfuerzo personal y la ayuda de los mejores profesionales. En Proxemia, Psicólogos de Espinardo ponemos a tu disposición un equipo cualificado de especialistas.