
“Actitud” y “aptitud” son dos términos que se confunden habitualmente por su parecido gráfico y fonético. Es importante saber diferenciarlos y conocer en qué situación y contexto es correcto emplear cada uno de ellos. Ambos términos suelen ir unidos, tanto que a veces es difícil encontrar las diferencias entre la actitud y la aptitud. Hay quien piensa que son sinónimos o quien les gira el significado.
Estos dos conceptos psicológicos son esenciales en la presentaciones para buscar trabajo. Los conocimientos no son suficientes, también se tienen en cuentas aspectos emocionales como la motivación, predisposición y positividad.
La RAE define ‘aptitud’ como “capacidad para operar competentemente en una determinada actividad” o como la “capacidad y disposición para el buen desempeño o ejercicio de un negocio, de la industria, de un arte, etc.”. Por tanto, la aptitud se refiere a la habilidad o destreza de una persona para realizar una labor. Una persona con aptitudes es alguien que reúne las cualidades necesarias para alcanzar un objetivo o cumplir con una función en concreto.
Está relacionado con la formación del individuo y sus conocimientos. Sin embargo, hay muchas aptitudes que son innatas e inherente a la persona, como puede ser el don de gentes o la capacidad de concentración.
Para cada puesto de trabajo son necesarios unos requisitos diferentes, es decir, distintas aptitudes. Para un puesto de electricista, el trabajador debe tener habilidades manuales y conocimientos sobre el cableado de un edificio, entre otras cosas. Sin embargo, para trabajar como ilustrador son necesarias dotes artísticas, creatividad y conocimientos de técnicas de dibujo, por ejemplo.
Por otro lado, según la RAE ‘actitud’ es la “disposición de ánimo manifestada de algún modo”. La actitud de una persona es la voluntad que muestra para llevar a cabo una tarea, el comportamiento y la manera de realizar las cosas.
En el trabajo será beneficioso tener una actitud positiva, proactiva o colaboradora. Pero no solo en el ámbito laboral, en cualquier situación es importante tener una buena actitud porque es lo primero que se ve de nosotros. Podemos tener un currículum brillante que si la actitud es negativa, tiramos todo por la borda.
Ahora que ya conocemos las diferencias entre la actitud y la aptitud, nos tenemos que preguntar qué tiene más peso a la hora de encontrar trabajo.
Es común pensar que lo más importante para contratar a alguien es su aptitud, por encima de la actitud. Suena lógico que una empresa se interese por un candidato que tiene unos determinados conocimientos o habilidades. La opción ideal es alguien que combine actitud y aptitud, pero en caso de encontrarse ante un dilema, se recomienda conferir más peso a la actitud.
La actitud es fundamental en un entorno de trabajo, no solo para no perder la motivación por aprender, sino para crear una buena atmósfera junto a sus compañeros. Una buena actitud eclipsará cualquier aptitud que le pueda faltar al candidato, ya que se esforzará por suplir esa carencia y conseguir convertirse en un gran profesional.
Si tienes alguna duda para diferenciar la actitud de la aptitud, o si quieres saber como puedes potenciarlas para conseguir trabajo, contacta con nuestros psicólogos para recibir ayuda tanto como para adultos , jovenes y ayuda online y ellos te ayudarán a conseguirlo.