
Es humano sentir miedo. Esta sensación no nos hace más débiles, sino que es producto de nuestro instinto de protección ante situaciones que consideramos peligrosas. No obstante, a veces puede volverse en nuestra contra. En este artículo, Proxemia, Psicólogos de Espinardo da las claves sobre cómo superar el miedo al fracaso.
Pese a que el miedo es una sensación natural de gran utilidad para protegernos frente a amenazas, paradójicamente, puede llegar a incapacitarnos. Esto significa que hay veces en las que desarrollamos un temor irracional. Es decir, lo sentimos sin estar ante una amenaza real y precisamente, eso es el miedo al fracaso.
El miedo al fracaso es un miedo irracional a menudo presente en situaciones en las que tenemos que rendir, como es el caso de un examen o el emprendimiento empresarial. Temores sin una base sólida que condicionan la toma de decisiones.
Este miedo a veces trae consigo consecuencias positivas, ya que motiva a quien lo padece a exigirse más. No obstante, lo más común es que paralice a las personas por temor a fracasar. Es decir, desencadena pensamientos pesimistas que llegan a incapacitar a las personas ya que no se ven capaces de conseguir sus metas.
A continuación, una serie de claves para aprender a superar el miedo al fracaso:
Reconocer las emociones es fundamental para enfrentar el miedo al fracaso. Ser capaces de reconocer que estamos ante un miedo irracional nos capacita para hacerle frente de una manera mucho más efectiva.
Así, el primer paso para vencer el miedo al fracaso es ser capaz de detectar el problema.
Asimismo, también es muy importante descubrir qué es exactamente lo que propicia nuestros temores. Qué parte nos genera ansiedad y angustia.
Consiste en analizar desde lo más general hasta lo más concreto. Así, atacaremos directamente a nuestra debilidad.
En ocasiones, el temor a fracasar proviene de una falta de motivación generalizada. Por lo que debemos trabajar en ella. Hay diversas técnicas que quizá pueden ser la solución a nuestros miedos.
Algunas técnicas de motivación son: reconocer el trabajo bien hecho; estimular la mejora continua y el desarrollo personal; marcar metas o fijar premios u objetivos.
Aunque nuestra mente esté acostumbra a pensar en el fracaso, debemos pararnos un momento y empezar a desmentir nuestras creencias. Es decir, empezar a preguntarnos si tienen sentido dichos pensamientos.
Así será cómo empezaremos a darnos cuenta que nosotros mismos somos el obstáculo ante el éxito.
Las metas realistas nos hacen ver cómo se van cumpliendo nuestros objetivos. Así, reforzamos la posibilidad de alcanzar el éxito y vamos abandonando el miedo a fracasar.
Para fijar objetivos alcanzables, se debe evaluar los recursos de los que se dispone y trabajar en función de ellos.
Tenemos que intentar siempre superarnos pero sin hacerlo una obsesión. Todo en exceso es malo, y demasiada autoexigencia podría traer consigo frustración y sensación de fracaso.
La clave está en perseguir de manera sana el desarrollo personal y profesional.
A pesar de que no hay que tener un miedo irracional al fracaso, la posibilidad de fracasar existe. No obstante, tan sólo es eso, una posibilidad.
Debemos centrar nuestra labor en disfrutar la experiencia y exprimirla al máximo. Es decir, no convertirla en una carrera a contrarreloj para huir del fracaso.
Las opiniones son en resumidas cuentas puntos de vista subjetivos, no verdades absolutas. Por ello, debemos asumir que las opiniones pueden ser tanto positivas como negativas, sin que eso genere una sensación generalizada de decepción o incapacidad.
Ahora que ya sabemos cómo superar el miedo al fracaso sólo queda ponerlo en práctica. Este es el primer paso en el camino hacia la consecución de nuestros propósitos.