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Tratamientos Niños y Familia

Psicología en niños y familias

El vínculo afectivo entre padres e hijos es uno de los más fuertes y primitivos del ser humano. La familia es el núcleo socializador, desde el cual construimos nuestra identidad, el carácter y la forma de relacionarnos con los demás. Razón por la cual, la infancia es una etapa fundamental para establecer las bases de una personalidad saludable. Padres y cuidadores buscan de forma incansable la manera de alimentar, cuidar y potenciar las habilidades y capacidades de sus hijos. El bienestar de los menores es el mayor reto de padres y madres.

Pese al esfuerzo de los progenitores, los niños sufren problemas psicológicos, al igual que los adultos, al tener que afrontar situaciones difíciles que exceden sus capacidades o recursos psicológicos. Los pequeños tratan de darle sentido a su mundo y sus emociones, pero experimentan frustración cuando las situaciones no salen como ellos esperan, sienten miedo cuando la incertidumbre les domina y se entristecen cuando experimentan vivencias negativas. A su vez, los padres se sienten indefensos, frustrados y fracasados, porque quieren ayudar a sus hijos, pero no tienen las herramientas adecuadas para conseguirlo.

Desde la Psicología se pretende dar una respuesta específica a las necesidades de padres e hijos, ayudar a los pequeños, y no tan pequeños, a afrontar el reto de la crianza con el mayor éxito posible para ambas partes. Se promueven cambios estructurales y funcionales en las dinámicas familiares, para estimular y fomentar comportamientos adaptativos y saludables.

¿Cuándo es aconsejable consultar un psicólogo infantil?

Desde el paradigma dominante del adulto, en ocasiones se niega o se resta importancia a las dificultades en la infancia, hay una tendencia a pensar que los problemas se resolverán solos de manera automática, con el paso del tiempo o de la madurez; o incluso se normalizan comportamientos disruptivos, pensando que forma parte del desarrollo.

Los niños se comunican de manera diferente, ellos no saben identificar o expresar con palabras qué les conmueve o inquieta, exteriorizan su malestar a través de alteraciones en el comportamiento o con cambios en la alimentación, el sueño o el control de esfínteres. Lo que a una edad se cataloga como una conducta típica dentro del grupo normativo, a otra edad se convierte en un síntoma de un problema psicológico. Es fundamental observar y realizar un seguimiento de los cambios en nuestros hijos, si el comportamiento perdura en el tiempo o aparece con más frecuencia, es conveniente consultar con un profesional para que evalúe y determine la existencia o no de un problema.

Bien es cierto que no siempre es fácil acotar si una conducta es adecuada o no para una determinada edad. Por ello, antes las dudas o desconocimiento, la mejor opción siempre es solicitar el apoyo de un experto en infancia para que nos oriente al respecto, proporcionando directrices claras sobre el mejor procedimiento a seguir en cada caso. Disponer de más información sobre el desarrollo de nuestros hijos, es beneficioso y permite prevenir los problemas, antes de que aparezcan o se agraven.

En el ámbito de la prevención, se puede ir un paso más allá, no siempre se debe esperar a la aparición de las alteraciones para acudir a un psicólogo infantil, promover la Inteligencia Emocional en los más pequeños de la casa ayuda a crear unos cimientos sólidos para afrontar los retos de la adolescencia y la vida adulta.

¿Cómo funciona la terapia infantil?

Es un abordaje integral, ya que los problemas en los niños afectan al conjunto de la familia. En consecuencia, la evaluación y posterior intervención están enfocadas a hallar soluciones que restauren el equilibrio dentro del seno familiar. Los problemas en la infancia son complejos y muy diversos, por lo tanto, las estrategias para su abordaje serán diferentes. En ocasiones, las técnicas las implementa el profesional que trabaja  de manera directa con el menor; en otras, se enseña a los padres procedimientos para aplicar en su hogar. La clave del éxito de esta terapia reside en la colaboración e implicación de los padres.

Por estas razones, nuestros profesionales se esfuerzan en establecer una buena alianza terapéutica con los niños y los padres, mostrando una actitud respetuosa, cercana y tolerante, libre de juicios morales, con la única pretensión de adaptarse a las diferentes familias y sus necesidades.

¿Debo contarle a mi hijo que va al psicólogo?

Es la pregunta más frecuente, cuando  se recibe la llamada de unos padres solicitando ayuda. La estrategia más recomendable es la sinceridad, teniendo en cuenta la edad, se debe informar, de una manera sencilla y clara, dónde va y con quién. Normalizar la situación, para reducir los prejuicios y afrontar la incertidumbre de acudir a consulta. Es importante, darles tiempo para que formulen preguntas y curiosidades sobre la atención psicológica. No rebatir sus resistencias o quejas, simplemente escucha a tu hijo, deja que el profesional haga su trabajo, estamos preparados para gestionar el rechazo y las resistencias iniciales de los niños, nos adaptamos al ritmo de cada menor.

¿Qué se aborda en la terapia de infantil?

Los problemas más habituales por los que las familias solicitan ayuda son:

  • Problemas con los hábitos de alimentación y sueño
  • Problemas de conducta: desobediencia infantil, impulsividad, agresividad…
  • Rabietas
  • Problemas de adaptación: cambios de colegio, traslados de residencia, nacimiento de hermanos…
  • Mediación emocional en la separación/divorcio
  • Problemas emocionales: ansiedad, miedo a la separación, tristeza, celos,…
  • Procesos de duelo
  • Miedos infantiles
  • Pautas educativas para padres
  • Timidez y retraimiento en las relaciones sociales

 

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