
Nuestra motivación es lo que nos impulsa a perseguir las metas y, dependiendo de lo que nos propongamos, existen varios tipos de motivación.
Es la predisposición para desarrollar ciertos proyectos o el sentimiento de ilusión que sentimos al pensar que somos capaces de conseguir nuestros objetivos. Se trata del estímulo para tomar una decisión.
Pero no todos experimentamos la motivación del mismo modo. Podemos encontrar diferentes tipos de motivación personal que nos impulsan a trabajar para lograr lo que deseamos.
Cualquier acción que realizamos tiene una motivación, desde los ejemplos más absurdos como vestirse por la mañana o ir al trabajo. Nuestros proyectos o ambiciones son variados, y a cada uno de ellos lo empuja un tipo de motivación determinada.
La Psicología, que estudia el comportamiento humano, ha hecho especial hincapié en conocer qué es lo que nos motiva, qué es lo que nos impulsa a perseguir nuestros propósitos, incluso en los momentos más complicados. Existen algunas teorías de motivación que intentan explicar qué incita a la conducta humana, como la pirámide de Maslow o la teoría de las necesidades de David McClelland.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que cada persona siente un grado de motivación diferente ante la misma cosa. La intensidad de motivación personal varía entre nosotros debido a la importancia que cada uno le adjudica a un objetivo en concreto. Es el significado que para nosotros tiene aquello que perseguimos, lo que marca el nivel de motivación.
Se trata de estímulos que proceden del exterior, es decir, gratificaciones por alcanzar un objetivo. Nuestro trabajo obtiene recompensas, que suele tratarse de remuneración pero también puede ser reconocimiento.
En este tipo de motivación nos estimula la persecución del objetivo; la satisfacción es la recompensa. Un claro ejemplo es un puesto de trabajo que no nos gusta mucho, lo que nos motiva es el sueldo que cobraremos a final de mes por trabajar; o estudiar para una asignatura que no nos agrada, la motivación es conseguir el aprobado.
La motivación interna es la opuesta a la anterior. El impulso para desarrollar una tarea se despierta dentro de nosotros, no esperamos ninguna retribución por nuestros logros. Es una ilusión personal que no depende de lo que el resto nos vaya a atribuir por conseguirlo.
Esta motivación intrínseca está vinculada con el desarrollo personal y la autorrealización. La satisfacción la conseguimos mientras alcanzamos nuestras metas personales, no sólo al alcanzarlas. En el proceso también se experimenta placer.
Si estás aprendiendo a tocar un instrumento musical, disfrutas de las clases y el progreso tocando el instrumento, el placer es aprender música. Para acudir a esas clases nos impulsa una motivación interna.
Esta motivación personal nos implica completamente en el asunto, la perseverancia es mayor y ponemos toda nuestra ilusión.
Se trata de motivación positiva cuando lo que nos estimula a hacer algo es conseguir una recompensa positiva, en caso de que sea una motivación exterior. Si la motivación es interior, el placer de llevar a cabo esa actividad será también una motivación positiva.
Cuando la fuente de motivación es evitar que suceda algo perjudicial, nos encontramos ante una motivación negativa. Un ejemplo podría ser una burla, en caso de motivación externa, o un sentimiento de frustración o desilusión si es una motivación interna.
La motivación básica muestra el grado de compromiso que tenemos con una determinada actividad o con alguna persona. El ejemplo por antonomasia es el deporte, con el nivel de implicación que un deportista tiene en su profesión.
La motivación cotidiana es el interés que ponemos en lo que hacemos y los frutos que se cosechan rápidamente. Siguiendo con el ejemplo anterior, en el deporte sería la disposición para realizar actividad física.
La motivación se puede despertar para aumentar nuestro amor propio, nuestro ego. Entrenar mucho para superar a otro deportista o estudiar mucho para superar a un compañero de clase, son algunos ejemplos de la motivación egocentrista.
La motivación nace del ánimo por superar retos personales y alcanzar metas que mejoren nuestra autoestima. Al ver que mejoramos en nuestra actividad, nos motivamos a continuar y mejorar.
Si tienes alguna duda sobre los tipos de motivación puedes visitarnos en la psicología de Espinardo (Murcia).