
Aunque se diga lo contrario, todos mentimos. De hecho, se estima que decimos una media de dos mentiras al día. No obstante, son diversos los motivos que nos llevan a ello. De esta forma, no siempre se miente con una intención negativa sino que, en algunos casos, puede ser incluso útil. Pero, ¿por qué mienten las personas?
Según la RAE la palabra mentir significa “decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa”. Asimismo, se pueden distinguir dos tipos de mentiras: las piadosas y las que se dicen en beneficio propio.
Mientras que las primeras son emitidas para no dañar a otras personas y evitar así conflictos y facilitar la convivencia, las segundas, persiguen el beneficio propio y pueden ser perjudiciales para otros.
¿Por qué mienten las personas? Hay diversas razones que responden a esta pregunta:
La estructura cerebral de una persona hace que unas tiendan mas que otras a la mentira.
Rasgos distintivos como una baja autoestima, la inseguridad o la falta de confianza, nos hacen más propensos a mentir. Asimismo, puede afirmarse que las personas extrovertidas suelen mentir más que las introvertidas.
Según expertos, si diferenciamos por sexos, aunque hombres y mujeres mienten, los primeros lo hacen para sentirse mejor con ellos mismos, mientras que las mujeres buscan hacer sentir mejor a otros.
No siempre la mentira acarrea consecuencias negativas. A veces, incluso es útil y nos sirve para protegernos ante ciertas amenazas. Por ejemplo, cuando una persona anticipa un castigo por algo que ha hecho, la mentira es escogida como el camino para evitarlo.
En otras ocasiones, se miente para ser aceptado socialmente. Una baja autoestima hace que haya personas que necesiten de la constante aprobación social para sentirse bien con ellos mismos.
Mentir es el precio que pagan para ganarse el afecto y la proximidad de los demás.
Generalmente, una mentira obliga a las personas a mentir en más ocasiones. Esto conlleva un doble esfuerzo: recordar lo que dijimos e inventar más mentiras.
Hay personas que necesitan resaltar sobre los demás. Es decir, destacar por encima del resto. Por ello, deciden construir una red de mentiras.
En ocasiones, la gente miente para conseguir algo de otra persona. Por ello, utiliza este recurso como medio para apelar a sus sentimientos. Es decir, manipula.
La mentira piadosa es utilizada para no herir a otros. No se emite en beneficio propio sino que su intención es buena: no dañar ni herir a terceros.
Sin embargo, hay mentiras que son formuladas premeditadamente para arruinar la credibilidad y prestigio de otras personas.
Quizá quedar bien es una de las causas más habituales por la que mentimos. Ocurre cuando le decimos a una persona algo que le hará sentir bien, aunque no sea cierto.
En definitiva, todos mentimos en mayor o menor medida. Unos en beneficio propio, otros por bien ajeno. No obstante, aunque sea algo común socialmente, debemos evitar mentir de forma sistemática.
Recurrir a la mentira diariamente puede traer consecuencias negativas como el aislamiento social, la pérdida de credibilidad o la ansiedad. Una práctica que puede acabar convirtiéndose en un serio problema.
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